Mi vida con Zayn Malik
Cap. 1
Íbamos camino al aeropuerto de Washington, había pasado 3 años de mi vida en esta ciudad ya que mis padres me habían enviado a vivir aquí con mis tíos, estudiaba en un internado donde solo estudiaban niñas, pero hace una semana me había graduado y ahora me iba de vuelta a Inglaterra. Cuando llegamos a el aeropuerto mis tíos me acompañaron a esperar mi vuelo.
-¿llevas todo?- me pregunto mi tía por decima vez.
-Si tía llevo todo, no te preocupes-.
Los pasajeros del vuelo numero 309 con destino a Inglaterra, favor de subir al avión
Ese era mi vuelo, llegaba la hora de las despedidas, me agradaban mis tíos pero eran muy perfeccionistas y muy chapados a la antigua bueno en realidad toda mi familia lo era, por suerte no me tendría que casar a esta edad con alguien que mis padres quisieran para mí.
-Bueno es mi vuelo- dije- supongo que esta es la despedida-.
-Si-dijo mi tío- bueno esperamos que te lo hayas pasado bien con nosotros-.
-Adiós-fue lo único que me dijo mi tía- a ella no le gustaba mostrar muchos sus sentimientos-.
-Adiós- les dije, me despedí de ellos con un fuerte abrazo.
Empecé a subir al avión con toda la gente, me senté en mi asiento a esperar que el avión despejara. Cuando al fin despejo empecé a ver nubes y viéndolas me quede dormida.
Cuando llegamos al aeropuerto de Inglaterra mis padres me estaban esperando en la sala donde reciben a los pasajeros. Fui corriendo hacia ellos, no los veía desde vacaciones.
-Mama, papa, los extrañe mucho- les dije mientras los abrazaba a ambos.
-también te extrañamos mucho- dijeron los dos a coro.
Después de que terminamos de abrazarnos fuimos a recoger mi equipaje, luego fuimos al estacionamiento del aeropuerto, nos subimos al auto y empezamos la marcha a casa, mi mama pregunto mucho sobre como me había ido en el último lapso del instituto, papa casi no hablo y eso no era nada bueno.
Cuando llegamos a casa, estaba igual que cuando me fui con su tono beige que en invierno le daba un aspecto algo terrorífico, pero estábamos en verano así que se veía colorido todo el vecindario, los pájaros cantaban y la grama del jardín estaba de un verde esmeralda.
-Nada cambio- musite mientras inspiraba el aire fresco.
-No quisimos cambiar nada- dijo papa un poco serio.
Entramos a la casa y la sala tenia una gran pancarta que tenia escrito “bienvenida Laura” en color azul mi favorito. Y en el sofá estaba una caja de regalo con un gran moño de color azul.
-sorpresa-dijeron los dos.
Fui corriendo hacia el regalo, cuando lo abrí estaba una pequeña bola de pelos blanca, era un cachorro siempre había querido tener uno pero a papa no le gustaba los perros.
-woow, muchísimas gracias- no había otra forma de agradecerles que expresando todo lo que sentía.
-Pero te recordamos algo- dijo papa mas serio de lo normal-es una responsabilidad y quiero que lo cuides muy bien-.
-Claro que lo cuidare bien- le dije mientras tomaba al pequeño cachorro entre mis brazos.
Era tan hermoso y muy pequeño, era un hermoso barón.
-Te llamare Scott-le dije al perrito.
-Bueno debes de estar algo cansada, ¿Por qué no vas descansar un poco?- dijo mama.
-Claro- me fui corriendo mi cuarto aun con el cachorro, cuando entre mí habitación estaba intacta todo estaba igual como lo había dejado solo había un pequeño detalle: había una cama para perros en una esquina.
El color de las paredes era un azul cielo, las cortinas de un tono más oscuro de azul, mi estante para todos los libros que había leído, un escritorio en donde estaba una lapto ¡¡¡¡NUEVA!!!! Otro gran regalo de mis padres, deje mis maletas tiradas en el suelo, deje al cachorro en su cama y me fui a la mía estaba muy cansada después de viajar muchas horas en un asiento incomodo. Me quede dormida fácilmente, mañana seria un lindo día…
A la mañana siguiente mi madre me ayudo a ordenar mi ropa en mi armario después de eso decidió que iríamos de compras el lunes ya que según ella necesitaba ropa nueva, luego la ayude a hacer el almuerzo. Como es costumbre en mi familia no hablamos mientras comemos después de comer estuvimos un rato charlando
-Y ¿conociste muchas personas en Washington?- pregunto papa.
-En realidad solo a las chicas de mi internado, ya que no hacían fiestas, y mis tíos tampoco me hubiera dejado ir- le respondí con sinceridad.
-Eso no me parece bien- dijo mi madre un poco molesta.
-bueno, las chicas de un colegio de monjas no son muy fiesteras- dije con un tono de risa para aligerar el ambiente.
-Y ¿no tienes amigos hombres?- pregunto mama.
-Claro que si, los vecinos eran muy buenos amigos, claro que tienen como 13 años- le dije mientras me paraba de la mesa para recoger los platos y lavarlos.
Después de eso me fui a mi habitación a buscar cualquier cosa en internet para entrenerme, cuando alguien toca la puerta de mi habitación.
-Pase- dije
Papa entro al cuarto y se sentó en mi cama.
-En la noche iremos a cenar a un restaurant- me dijo-.
-que bien- le dije- y ¿Cual vamos a ir?- le pregunte.
-Al que tu quieras princesa- me dijo mi padre como siempre tratándome como a una niña.
-Papa deberías dejar de llamarme así ya tengo 17 años- le reproche.
-Para mi siempre será mi princesa- me dijo mientras salía de mi habitación.
Después de horas de buscar algo que ponerme, elegí una camiseta blanca con dibujos de muchos corazones, una mini falda (pero no tan corta) negra y unas zapatillas negras, deje mi cabello suelto este era liso y castaño oscuro, no me maquille ya que no estaba acostumbrada a maquillarme, me coloque un collar con un dije de corazón y ya estaba lista.
Dejaríamos al cachorro con la hija de la vecina que tenia 12 años ella lo cuidaría bien mientras cenamos, nos subimos al carro y empezamos a pasear por todo Londres.
Decidimos comer en un restaurant italiano, el mesero nos dirigió a una mesa para 4 y después de unos minutos nos trajo el menú, mis padres ordenaron espagueti pero yo quería algo mas ligero así que ordene un ensalada, el mesero se fue y mis padres entablaron una conversación mientras yo empecé a fijarme en las personas del restaurant, en una mesa estaban unos chicos muy extraños, todos tenían lentes de sol a pesar de estar muy entrada la noche y no podía verles el cabello ya que tenían gorras, era como si se estuvieran escondiendo o fueran espías, un mesero paso delante de mi y se dirigió a la mesa donde estaban los chicos, les sirvió una pizza tamaño familiar, casi la devoraban, después de unos minutos de observarlos llego nuestra comida y como me habían educado coloque un servilleta en mi regazo para no ensuciarme y comencé a comer mi ensalada pero estaba algo seca así que me dirigí donde colocaban las salsas elegí mi favorita pero cuando me di cuenta le tire a alguien en su chaqueta toda la salsa.
-Oh por Dios- dije mientras tomaba una servilleta para limpiarlo- deja que te limpie- le dije, pero cuando levante la vista era unos de los chicos extraños ¿Por qué a mi?
-Tranquila no te preocupes- me dijo una voz magnifica grave pero a la vez suave- yo lo limpio-.
-no, dame la chaqueta, se como hacer que salga la mancha- le dije, lo conduci al baño de mujeres, el no dijo nada, se quito la chaqueta y me la entrego.
-deberas no es necesario- dijo.
-Claro que si, he arruinado tu chaqueta- le dije pero el no respondió, la mancha salió fácilmente y la puse a secar (en esas cosas donde sale aire caliente)
-De verdad lo siento mucho soy una torpe- le dije.
-Claro que no, fui yo el que no tuvo cuidado- me dijo el acercándose un poco a mi.
Levante la vista, se había quitado los lentes, tenia unos ojos color café hermosos, nuestras miradas se encontraron y nos quedamos así por un buen rato.
-Y ¿Cómo te llamas?- le pregunte para desviar su mirada de mi.
-Zayn, y tu ¿Cómo te llamas?- me pregunto.
-Laura-le dije.
-Es un bonito nombre-
-Muchas gracias- me ruborice, siempre había pensado que mi nombre era demasiado común.
Revise la chaqueta a ver si ya estaba seca y así estaba, se la entregué el la tomo y se la coloco, la mancha había desaparecido.
-Tienes que enseñarme a hacer eso- dijo el – gracias-.
-No hay de que-
-Bueno ya me tengo que ir, adiós Laura- dijo despidiéndose de mí con la mano.
-Adiós-le dije mientras salía del baño y me dirigía a mi mesa con mis padres.
Terminamos de comer, papa pago la cuenta y nos fuimos a casa, fui a la casa de la vecina a buscar a Scott
-¿Cómo se porto?- le pregunte a Molly.
-muy bien, duerme mucho-.
-gracias por cuidarlo-
-de nada, buenas noches- se despidió
-Buenas noches-
Me fui a mi casa, me cambie la ropa y me coloque mi pijama, me acosté en la cama y en todo lo que podía pensar era en esos bellos ojos cafés.
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